El cuarto de baño es una de las zonas de la casa que mayor frescura e higiene deben reflejar y es, por ello, que el blanco es un gran aliado de estas estancias, simplemente con su presencia es capaz de transformar la percepción del mismo, independientemente de su tamaño o distribución.
El blanco, a parte de ser mi color preferido, es un color que transmite más de lo que pensamos, con el podemos potenciar sensaciones como limpieza, organización y pulcritud, al igual que recrea atmósferas delicadas y sosegadas, convirtiéndose en nuestro espacio de relax, un lugar confortable de líneas suaves donde nos apetezca cuidarnos y relajarnos.
No tiene porque considerarse una tonalidad fría, sino todo lo contrarío, gracias al uso de materiales apropiados, una iluminación acertada y los complementos adecuados conseguiremos zonas cálidas, sea cual sea la intensidad del color utilizado, desde los blancos más puros, a los rotos o con tendencia grisácea.
Tanto en espacios amplios como reducidos, especialmente en este último, utilizar un tono neutro como este es lo más aconsejable, con ellos se consigue generar una mayor amplitud de la estancia, por lo que para ganar unos metros, visualmente hablando, el uso de este color será lo más indicado. Abusar del blanco nunca será un problema en las composiciones de baños y aseos, más bien lo contrario, todos los efectos que transmite son positivos.
En cuanto a la iluminación, además de cuidar tanto la artificial como la natural (en caso de que dispongamos de ella), los tonos blancos mejorarán la luminosidad, creando zonas más vivas y dinámicas, todo lo contrario que suele ocurrir con tonalidades más oscuras y apagadas.
Podemos optar por incluirlo tanto en mobiliario, suelos, paredes, techos o en todos ellos, dependiendo del grado de utilización conseguiremos resaltar sus ventajas de aplicación. También se pueden combinar blancos diversos en los diferentes elementos, de forma que seguiremos una misma gama y el equilibrio cromático estará presente en todo momento, muy ligado a estilos más clásicos y románticos. O por el contrario, introducir notas de color que generen ligeros o notables contrastes mas aptos en ambientes modernos o vanguardistas.
En la composición del baño blanco podemos mezclar diferentes estilos decorativos en cuanto materiales y acabados se refiere, de forma que conseguiremos enriquecer los espacios y personalizarlos, hacer que sean únicos y originales. Nos permiten arriesgar e innovar. Segun de que vertiente procedan crearemos estilos vintage, vanguardistas o tradicionales, entre otras muchas.
Finalmente, los complementos como textiles y demás accesorios deberemos cuidarlos bajo un minucioso detalle para finalizar así con éxito la decoración de nuestra zona de aseo, donde cada vez se cuida más el diseño y las líneas de los mismos, guardando una estrecha relación entre el mobiliario y la tendencia decorativa que predomine con los mismos.
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